Una mirada holística a los sistemas constructivos

Sistemas, construccion
10 Abril 2019 Veronica Cervantes Camacho, Grupo Expansion
 

 

Los sistemas ancestrales rescatan materiales endémicos, naturales y formas de edificación amigables con el medioambiente.

 

Las manos y, a veces, los pies, son los protagonistas de un tipo de construcción tradicional que principalmente se hace en comunidades donde los habitantes aprovechan los recursos naturales de su entorno para transformarlos en sus viviendas.

 

Para estudiar este aspecto se creó el Laboratorio de Procedimientos y Sistemas Constructivos Tradicionales como alternativa para una arquitectura sustentable, liderado por María de los Ángeles Vizcarra de los Reyes, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

Dicho centro de estudios surgió para reconocer la utilización de dichos sistemas y procesos constructivos vernáculos y tradicionales en México, y su objetivo es documentar, analizar, estudiar y experimentar los procedimientos constructivos tradicionales con la finalidad de enriquecer los procesos de investigación y producción arquitectónica, así como ayudar a fortalecer la enseñanza de la arquitectura.

 

El objetivo también es conocer los procesos de esta construcción y los materiales empleados para verlos de una manera integral y holística, y así distinguir sus cualidades y beneficios como la sustentabilidad, pues las casas están hechas con recursos naturales como adobe, laja, hojas secas y paja.

 

Mediante ese enfoque holístico han realizado análisis a partir de aspectos técnicos y memoria constructiva, que consideran la manera de hacer, las herramientas, los materiales y el sistema de edificación de cada comunidad, lo cual forma parte de una herencia tecnológica que ha trascendido durante varias generaciones.

 

A su vez, este aspecto está ligado con el social y cultural, en el que los participantes en el laboratorio han podido conocer y valorar la cuestión familiar, la estructura social, las tradiciones y conocimiento de cada pueblo.

 

De esta manera, en el proyecto recorrieron lugares de Oaxaca y otras entidades en donde los miembros del laboratorio pudieron conocer varios sistemas constructivos y materiales vernáculos, por ejemplo, en Tepoztlán, Morelos, las personas crean bloques hechos con tierra, paja y estiércol 

 

de caballo que mezclan con los pies, luego esa masa la vacían en moldes de madera, la alisan con sus manos y agua y posteriormente los dejan secar durante algunos días. Incluso, hay moldes a los que les añaden piedras comunes.

 

Por ejemplo, en San Andrés Payuca (Puebla) se acostumbran las construcciones con tapiales de tierra de la región, para hacer sus casas de manera artesanal.

 

En tanto que, en Tamazulapan, Oaxaca, edifican viviendas con muros de mampostería de piedra laja blanca con juntas de arcilla, con techos de madera y teja. Y aunque algunos pobladores de esta región comentan que este tipo de viviendas ya no se hace mucho porque hay menos piedra disponible, la tradición continúa con los materiales al alcance.

 

Algún día, quizá, se retomen todas estas técnicas históricas para crear las casas del futuro.

 

 

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