En el marco de Expo Cihac 2025, tuvimos el privilegio de realizar una entrevista exclusiva para Voces de la Industria con uno de los referentes de la arquitectura de lujo en México. Se trata de Bernardo Pozas, fundador de Pozas Design Group y considerado por algunos como el “arquitecto del milenio”. Durante la conversación, compartió una profunda reflexión sobre el significado del lujo, la temporalidad en la arquitectura y la manera en que las nuevas tecnologías están transformando los procesos creativos.
Con una trayectoria que ha dejado huella en el skyline de América, con proyectos emblemáticos como Torre T.OP y Torre Rise, Pozas redefine la arquitectura de alto impacto, fusionando diseño, funcionalidad y sensibilidad artística, mientras desafía con audacia los límites del futuro.
Primer acto: Redefiniendo lujo
¿Qué es realmente el lujo hoy? La conversación comienza con una pregunta que parece sencilla, pero que abre una puerta a la reflexión. Desde su experiencia, Bernardo Pozas se aleja de la idea tradicional asociada a la ostentación y plantea una definición mucho más ligada a la libertad individual:
“El lujo es subjetivo… y ahorita estamos viviendo una época en donde mucha gente ve el lujo como la libertad de hacer lo que te plazca. Yo creo que ese es el verdadero lujo.”
Bajo esta mirada, el lujo deja de ser una cuestión de exceso para convertirse en la capacidad de elegir, de contar con opciones y de decidir conscientemente cómo y dónde habitar los espacios.
Esa visión se traduce en una premisa clara dentro de su despacho: “Nosotros hemos desarrollado un concepto que es como una premisa de operación. Desarrollamos lujo con sentido común.”
En su práctica, el lujo no debe ser un fin en sí mismo ni un elemento pretencioso, sino un vehículo que permita crear arquitectura con vigencia, capaz de resistir el paso del tiempo:
“Nos gusta siempre que el lujo sea un vehículo que nos permita llegar a la temporalidad. Porque, al final del día, lo que buscamos en toda la arquitectura que producimos es que dure, que esté vigente y que envejezca con gracia y dignidad el mayor tiempo posible. Para mí, ese es el verdadero lujo de la arquitectura: trascender en el tiempo.”
Segundo acto: El arte de experimentar
Hablar de temporalidad implica, inevitablemente, enfrentar un contexto cambiante. En una industria donde las tendencias aparecen y desaparecen con rapidez, Pozas reconoce que más que retos, el proceso ha sido una constante exploración:
“Simplemente han sido los struggles de diseñador de cómo bajar el balón y cómo desarrollar una plástica o un lenguaje que refleje esto y que se mantenga vivo y vigente.”
La arquitectura, desde su perspectiva, es un ejercicio de prueba y error, donde cada proyecto representa una oportunidad de aprendizaje: “A veces produces algo y crees que lo lograste, y a veces produces algo que sabes que no se logró.”
Cuando se le pregunta por proyectos específicos que hayan marcado un punto de inflexión, Pozas evita señalar una sola obra; para él, el proceso es acumulativo:
“Con cada exploración nueva que tenemos de lenguaje, que no se desvía demasiado de la naturaleza que tenemos como despacho y de la escuela de lenguaje que hemos desarrollado, hay casas que han marcado tendencias para mí y para mis clientes.”
Su experiencia personal también ha influido en esa construcción de lenguaje: “Yo siempre he vivido en casas de marcos pesados o casas muy horizontales, muy modernistas, muy ligeras. Y cada uno de esos proyectos ha marcado diferentes pautas.”
Tercer acto: Propósito primero
Uno de los puntos centrales de la conversación gira en torno a la relación entre la identidad del despacho y las necesidades del cliente; para él, no hay espacio para ambigüedades.
“Cumplir con los requerimientos del cliente es lo más básico del proceso. O sea, si no cumples, dedícate a otra cosa, si me explico.” El diseño, aunque cargado de personalidad y mística, debe tener un propósito claro. “Tiene que tener un propósito el diseño. Y ese propósito es servir al cliente, servir al usuario final, que va a ser quien va a vivir la casa.” Esto implica un entendimiento profundo de las dinámicas personales, familiares y sociales, de modo que la arquitectura responda realmente a la función para la cual fue concebida.
Cuarto acto: Ingenio digital
En esa búsqueda de experiencias integrales, la convergencia entre arquitectura, interiorismo, arte y tecnología surge de manera natural:
“La arquitectura y el interiorismo van de la mano. O sea, no es arquitectura si no tiene un espacio interior utilizable y vivible. Entonces, es casi, una simbiosis.” Al menos en el ámbito residencial, Pozas considera indispensable que exista una comunión perfecta entre el espacio construido y su interior.
La tecnología, y particularmente la inteligencia artificial, aparece como una de las grandes incógnitas del presente:
“La inteligencia artificial es una incógnita, pero nos está dando una entrada muy grande a todos de que se va a revolucionar el proceso de comunicación visual con los clientes.”
Aunque reconoce que todavía no percibe un cambio radical en la manera en que los clientes solicitan los proyectos, sí anticipa una transformación inminente. “Con la velocidad con la que podemos producir estos elementos de comunicación y visualización arquitectónica, pues la gente se va a ir dando cuenta y te van a exigir un poco más.”
Lejos de verlo como una amenaza, Pozas identifica en la tecnología una oportunidad para enriquecer el proceso creativo. “Eso también nos viene bien porque nos permite enfocar más el tiempo en la parte explorativa del diseño.” Antes, generar un render podía tomar días; hoy, en cuestión de minutos, el cliente puede visualizar y tomar decisiones en tiempo real. “Y eso te permite explorar más cosas, o ser más eficiente, cualquiera, como la quieras ver.”
Cuando se aborda el tema de las tendencias, el arquitecto se muestra cauteloso:
“Ahorita no hay reglas; la tendencia es que no hay reglas.” En un entorno saturado de etiquetas y estilos popularizados en redes sociales, su postura es clara: la mezcla es válida siempre que exista conciencia y gusto: “Puedes mezclar lo que quieras mientras lo hagas con gusto y con conciencia de lo que estás haciendo.”
Quinto acto: Mirando hacia el futuro
Pozas visualiza una convivencia cada vez más estrecha entre la sensibilidad artística y la precisión tecnológica:
“La gente que sepa usar mejor la tecnología y que sea mejor diseñadora, y lo haga de manera correcta en comunión, va a ser la que quede arriba en la cadena alimenticia.”
Incluso traza un paralelismo histórico que resulta revelador:
“Yo siento que estamos potencialmente regresando a las épocas de Leonardo da Vinci, en donde puedes ser todólogo porque la tecnología te permite explorar tantas cosas y ver tantas cosas.”
En ese escenario, las barreras entre disciplinas comienzan a desdibujarse y el rol del arquitecto se redefine. “Yo creo que simplemente vamos a regresar a una época donde el arquitecto va a ser diseñador realmente, o sea, vas a diseñar todo.” Una visión integral que exige tanto capacidad técnica como profunda sensibilidad creativa.
Sexto acto: Lo que viene
Para cerrar, el mensaje de Pozas es optimista y entusiasta:
“Qué bonito vivir el momento que estamos viviendo; es muy emocionante vivir momentos en los que se va a revolucionar todo y vamos a tener que aprender cosas nuevas que nos van a permitir ser mucho mejores diseñadores.”
Sin llamarlo renacimiento, reconoce que estamos ante un punto de inflexión:
“Yo sí creo que estamos en la antesala de algo… no te voy a decir un renacimiento ni una ilustración, pero sí algo por ahí. Creo que la tecnología dará ese paso.”
Su participación en Expo CIHAC 2025 se sumó a una trayectoria marcada por la reflexión constante sobre cómo se habitaba y se diseñaba en su tiempo. En un momento en el que el lujo se redefine, la tecnología avanza y las reglas se vuelven más flexibles, la arquitectura, como la plantea Bernardo Pozas, encuentra su valor en la libertad de elección, la conciencia en el diseño y la capacidad de permanecer vigente con el paso del tiempo.