Arquitectura mexicana en evolución: Pasado, Presente y Futuro

Arquitectura en Evolución
02 Enero 2026

La arquitectura se ha transformado generación tras generación; lo que hace años era visto como el futuro, hoy es el pasado. Analizar dichos cambios da pauta para aplicar opciones cada vez más innovadoras e incluso retomar prácticas de antaño en pro de hacer a la industria más sostenible y benéfica con la sociedad.

Para profundizar en este tema, en el marco de la Expo CIHAC 2025, el arquitecto Juan Pablo Serrano, CEO y fundador de Serrano + WISHARC, quien pertenece a la cuarta generación de una familia de destacados profesionales en el campo de la arquitectura, ofreció una conferencia magistral en la que reflexionó sobre el rumbo de la edificación en México desde una perspectiva generacional y ambiental.

Legado familiar y evolución histórica

El experto abordó los cambios que ha tenido esta industria desde que su bisabuelo, J. Francisco Serrano, llegó a México desde España en 1860; a él le tocó vivir una arquitectura avant-garde en la época porfiriana, donde el futuro era utilizar el metal en las construcciones y la Ciudad de México se limitaba al centro histórico.

En la época de su abuelo, Francisco J. Serrano, la tendencia que iniciaba, y de la cual él fue pionero, era la bioclimática; para él, el futuro era el cine, ya que también fue de los primeros en construir estos establecimientos y utilizar equipos de aire lavado, las primeras marquesinas de luz neón o elevadores, ya que eso era el México moderno, apegado a un estilo streamline de art déco.

El experto destacó que su abuelo fue quien, en 1928, construyó el primer edificio con roof garden en la ciudad y el primer edificio con jardín en toda la planta baja, que llegó a ser la edificación de departamentos más alta de la ciudad y que albergó a artistas de talla internacional como Silvia Pinal.

Un dato destacable que dio el profesional fue que cuando su abuelo nació (1900), había 344 mil personas en la Ciudad de México y, a la fecha de su fallecimiento (1982), la población era de casi 14 millones. Crecimiento que marca totalmente la diferencia para aplicar la arquitectura que se adapte al entorno y al número de personas que debe sostener una zona urbana.

En la época de su papá, J. Francisco Serrano, que inició como arquitecto alrededor de 1960, lo innovador era buscar nuevos materiales de construcción como el concreto blanco. Nuevamente destacan las cifras de población, ya que en 1937, cuando nació, había un millón 700 mil personas en la ciudad; hoy este dato creció a casi 23 millones. Lo que da pauta a los arquitectos a diseñar cómo serán los edificios del futuro, tanto residenciales como de vivienda social.

El Arquitecto se congratuló de que en sus años de trayectoria ha podido colaborar con su papá y con su socia, Susana García, quienes lo han invitado a trabajar con ellos en proyectos como la Terminal 2 del aeropuerto.

Cambios tecnológicos y generación actual

Para hablar de una generación más actual, Juan Pablo Serrano mencionó que él concluyó la carrera en el año 1993 y en su trayectoria le ha tocado ver el cambio de la ciudad de 8 millones de personas y medio a la cifra actual.

Algo de lo más destacado para su generación fue el cambio de arquitectura analógica a la digital, cuando todos los profesionistas de esta área tuvieron que cambiar el paradigma de utilizar la regla T, escuadras y compás al AutoCAD y nuevas tecnologías que en su momento fueron difíciles de adoptar.

El especialista destacó que en su generación se cambió la forma de trabajo; ya que antes se hacía lo que el arquitecto al mando decía y hoy las obras cuentan con un equipo multidisciplinario donde pueden colaborar estructuristas, encargados de la iluminación y acústica, asesores de bioclimática, expertos en ventanas, entre otros, donde toda opinión es válida.

El ponente destacó que actualmente es él quien invita a su padre y a su socia Susana García a colaborar en sus proyectos, resaltando que la cooperación entre diferentes generaciones enriquece los resultados. Señaló que la combinación de experiencia y perspectivas frescas es fundamental, ya que los jóvenes de esta época poseen conocimientos que muchas veces superan a los de los adultos, lo que exige una apertura para trabajar en equipo de manera multigeneracional.

Arquitectura sostenible y urbana

Juan Pablo Serrano destacó que lo que ha iniciado en el presente y es prometedor para el futuro es reducir la huella de carbono en las obras y hacer ciudades más compactas, porque abastecer a este modelo de zonas urbanas con agua en menor área es más fácil, así como la luz, transporte, etcétera. Actualmente, las edificaciones tienden a ser autosuficientes, captando agua de lluvia, eliminando el uso de gas y creando más áreas verdes en los espacios urbanos.

El Arquitecto apoya la opinión de la ONU que afirma que en una ciudad debe haber 14 metros cuadrados de área verde por persona y él mismo tiene una teoría en la que sostiene que los arquitectos deberían tratar de tener un árbol por cada habitante de sus construcciones.

Durante su ponencia, abordó cómo se puede mejorar el entorno natural y urbano cercano, mencionando aspectos como cruces peatonales, camellones, banquetas, iluminación, biciestacionamientos y paradas de autobuses. Incluso planteó ideas más ambiciosas, como integrar estaciones de metro dentro de los edificios, destacando que los arquitectos tienen la responsabilidad de no solo diseñar un terreno, sino de contribuir al sistema urbano en cada uno de sus proyectos.

“No podemos hacer edificios y luego paisajes. El futuro se trata de que el paisaje o el campo se empiece a meter en las ciudades”, destacó.

Uso responsable de materiales

El uso de materiales también es un tema crucial; dado que el experto instó a sus colegas a utilizar los materiales que menos contaminen, como la propia tierra del lugar de construcción en lugar de opciones como el ladrillo, que es de los mayores contaminantes, ya que para crearlos se hornean con llantas, basura y gas, por ejemplo.

Biomimésis y el futuro de la arquitectura

Para finalizar, el Arquitecto habló de la biomimésis, que es imitar a la naturaleza en cuanto a procesos, sistemas y cómo se relaciona con otras cosas en las edificaciones. Es tratar de imitar formas de árboles en su tema estructural, con el uso de microclima, ventilación cruzada y tratando de que generen su propia energía y su propio oxígeno por medio de óxido de titanio.

En palabras del especialista, al contrario de lo que se creía hace 20 años, el futuro no son los coches voladores o el titanio, sino seguir imitando la naturaleza y estar conscientes de que hoy la tendencia es estar más cerca de usar la tierra del lugar, las rocas de la zona o la baba de nopal que de cosas sintéticas.

Además, comentó que la responsabilidad de los arquitectos y de la población en general es tratar de paliar lo más posible los 200 años de historia de contaminación.

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