Ese es el espesor del cascarón que sostiene la Casa Orgánica en Naucalpan.
Cuatro centímetros. Menos que el grosor de un ladrillo. Y encima de esa membrana hay una capa de tierra con jardín, que la casa ha cargado sin problema desde 1985.
Conviene empezar por ahí, porque explica todo lo demás.
El malentendido
A Javier Senosiain se le lee casi siempre desde la forma. Una serpiente emplumada, un caracol gigante, una ballena enterrada. Las fotos circulan, la gente sonríe, y la conversación termina en el adjetivo fácil: fantasioso.
Es una lectura cómoda y equivocada.
Nacido en la Ciudad de México en 1948, Senosiain egresó con mención honorífica de la Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM en 1972 y desde entonces ha combinado la práctica con la docencia y, sobre todo, con la investigación. Imparte Taller de Diseño y Teoría de la Arquitectura en la Facultad de Arquitectura, fue secretario académico entre 1989 y 1991, y en 2006 recibió la Cátedra Federico Mariscal.
Pero el dato que importa es otro: su campo de investigación es el ferrocemento y el desarrollo de estructuras neumáticas como cimbra temporal.
Traducido: pasó su carrera resolviendo cómo construir curvas de manera económica.
Qué es realmente el ferrocemento
El ferrocemento es un sistema compuesto por marcos de acero, malla de alambre y una capa delgada de concreto, que permite generar superficies curvas, ligeras y continuas sin depender de muros de carga ni de pilares.
La rigidez no viene de la estructura. Viene de la forma.
En Casa Nautilus, la espiral de doble curvatura es lo que sostiene la casa. El caracol no es una imagen decorativa, es una estrategia estructural. Y esa distinción es exactamente lo que separa a Senosiain del ornamento.
El propio arquitecto cuenta el origen del material con una anécdota que vale la pena conocer: el ferrocemento nació en 1850, cuando un jardinero francés hizo puentes con malla de gallinero. De ahí nació el concreto armado.
Es decir, Senosiain no está trabajando en los márgenes de la ingeniería moderna. Está trabajando en su origen.
El globo que se vuelve casa
La segunda línea de investigación es todavía más interesante desde el punto de vista de obra.
El procedimiento funciona así: sobre un firme armado se ancla una estructura neumática a lo largo del perímetro y se infla. Una vez alcanzada la presión correcta se rocía poliuretano sobre la superficie. Cuando endurece, el globo se desinfla, se retira y puede volver a usarse.
Un molde inflable, reutilizable, que sustituye por completo al encofrado tradicional.
Piense en lo que eso significa en términos de obra. Sin cimbra de madera. Sin desperdicio. Sin la mano de obra especializada que exige armar una curva con métodos convencionales. Un sistema que en algunas versiones se ha descrito como parecido al papel maché, pero a escala de vivienda.
Es, en el fondo, prefabricación de superficie continua. Y se estaba experimentando en el Estado de México décadas antes de que la industrialización de la vivienda fuera tema de congreso.
Sustentabilidad antes de tener nombre
Casa Orgánica está parcialmente enterrada, inspirada en las cavernas y en las madrigueras.
Su construcción resolvió el desempeño térmico por capas. Sobre el cascarón de ferrocemento se aplicó poliuretano espreado, que funciona a la vez como aislante térmico e impermeabilizante. Encima se colocó la capa de tierra con jardín, que enfría la casa en verano y retiene el calor en invierno.
Masa térmica, aislamiento continuo, cubierta vegetal. Tres estrategias pasivas resueltas en 1985, sin certificación, sin nombre en inglés y sin equipo mecánico.
Adentro, la organización tampoco es caprichosa. Dos espacios ovalados amplios y luminosos conectados por un pasaje estrecho y en penumbra. Uno es el día, el otro la noche, y el tránsito entre ambos es literalmente eso: un tránsito.
Lo que la industria mexicana debería recuperar de aquí
Hay una tentación de archivar a Senosiain como una rareza simpática. Una casa serpiente que sale bien en Instagram.
Pero lo que su obra propone es incómodo para la industria por otra razón: demuestra que se puede construir con menos material, con menos energía operativa y con formas que la mayoría de los despachos descarta por considerarlas irrealizables.
Un cascarón de cuatro centímetros con jardín encima no es un truco. Es una decisión estructural sostenida durante cuarenta años.
Y es también un recordatorio de que la innovación constructiva mexicana no siempre viene de importar sistemas. A veces viene de un investigador que se pasó la carrera preguntándose por qué construimos en ángulos rectos si la naturaleza no lo hace, y luego se tomó el trabajo de resolver la parte difícil: cómo hacerlo con concreto, malla y un globo.
La forma llama la atención. La técnica es lo que debería.
Referencias
Briffault, A. (2025, 27 de junio). Conjunto Satélite: obra de Javier Senosiain. Fundación de Arquitectura Mexicana. https://www.fundarqmx.org/post/conjunto-satélite-obra-de-javier-senosiain
Centro Urbano. (2026, 5 de mayo). Javier Senosiain: el creador de la arquitectura orgánica mexicana. https://centrourbano.com/revista/arquitectura-2/javier-senosiain-arquitectura-organica/
México Desconocido. (s.f.). Casa Orgánica de Javier Senosiain en Naucalpan. https://www.mexicodesconocido.com.mx/casa-organica-de-javier-senosiain.html
Revista Latina Focus. (2026, 3 de junio). ¿Se puede vivir dentro de un caracol gigante? Casa Nautilus de Javier Senosiain. https://www.revistalatinafocus.com/se-puede-vivir-dentro-de-un-caracol-gigante-casa-nautilus-de-javier-senosiain