Biomateriales: la apuesta que podría cambiar la construcción en México

diseñando con biomateriales
06 Mayo 2026

La arquitectura está en una encrucijada. El concreto y el acero dominan la construcción global, pero también generan aproximadamente entre el 8% y el 10% de las emisiones mundiales de COâ‚‚. 

En Latinoamérica, donde la presión ambiental es crítica y la sostenibilidad ya no es una opción, sino una necesidad de negocio, los profesionales de la construcción buscan alternativas que funcionen: materiales económicamente viables, técnicamente probados y capaces de generar un impacto ambiental realmente positivo.

¿Por qué la construcción se está apalancando en los biomateriales?

Los biomateriales de base biológica, derivados de organismos vivos o en crecimiento, desafían el ciclo extractivo convencional. Un material tradicional consume energía, se extrae, se transporta, se instala y, al final de su vida útil, termina en un relleno sanitario; por otro lado un biomaterial, idealmente, crece, funciona y se descompone nuevamente en la naturaleza sin dejar pasivos ambientales.

El desafío es real: “biobasado” no significa automáticamente sostenible. Todo el ciclo de vida —obtención, transporte, fabricación, implementación y fin de vida— debe operar dentro de un marco circular. Pero, cuando se diseña correctamente, el retorno es triple: menores emisiones de carbono, reducción de residuos y, en muchos casos, materiales más accesibles a nivel local.

Para México y otros países de Latinoamérica con recursos agrícolas abundantes, como café, caña y residuos de construcción, esto abre oportunidades reales para crear cadenas de suministro más cortas y económicas.

Biomateriales viables: micelio, biocompuestos y materiales vivos

  • Micelio: es la red radicular de los hongos. Investigadores como Yong Ju Lee Architecture, en Corea, y Henning Larsen Architects, en Dinamarca, lo utilizan como material de construcción. El proceso consiste en inocular un sustrato con una cepa de micelio, dejarlo crecer en un molde personalizado y, posteriormente, secarlo o mantenerlo vivo. El resultado es un material completamente biodegradable, con capacidad de aislamiento térmico comparable a la del poliestireno, y que puede cultivarse localmente en cuestión de semanas.

El pabellón Mycelium Hut demostró que, mediante impresión 3D robótica, es posible crear moldes personalizados que permiten que el micelio crezca en formas arquitectónicas complejas. Esto abre la posibilidad de una prefabricación local: una pequeña empresa en México podría cultivar paneles de micelio bajo demanda, reduciendo costos de transporte e importación.

- Biocompuestos: son mezclas de residuos agrícolas, como posos de café, cáscaras de uva o paja, con adhesivos naturales. El estudio i/thee creó pabellones utilizando posos de café y pieles de uva blanca; es decir, residuos que, de otro modo, terminarían en la basura. Aplicaron el material manualmente sobre una estructura de contrachapado, creando un revestimiento robusto y biodegradable. 

Su costo representa una fracción del precio de los materiales convencionales, y su abastecimiento local en Latinoamérica es viable de forma inmediata.

- Materiales vivos integrados: incluyen musgos, algas y plantas embebidas directamente en la estructura. El proyecto Moss Columns, de Yong Ju Lee, combina elementos vivos con formas artificiales, creando interfaces donde lo orgánico y lo construido coexisten. Esto abre la posibilidad de fachadas que respiran, procesan COâ‚‚ y generan bienestar ocupacional. 

Por su parte, EcoLogicStudio, en Milán, desarrolló AirBubble, un jardín biotecnológico con algas purificadoras de aire dentro de una estructura de madera y ETFE. Este sistema funciona como un componente activo de ventilación.

Fabricación digital: el puente entre diseño y ejecución

Aquí está la verdadera innovación: sin fabricación digital, estos materiales podrían quedarse en un capricho artístico. Con ella, se vuelven viables a escala.

El proceso típico parte del diseño paramétrico, es decir, código que genera formas optimizadas para el material. Después, se fabrican moldes mediante impresión 3D o cortadoras robóticas, se cultiva o conforma el material y, finalmente, se instala en sitio. Cada paso puede optimizarse; los datos del cultivo o del comportamiento del material retroalimentan el diseño.

El estudio i/thee utilizó algoritmos para generar superficies regladas fluidas, las desenrolló digitalmente en hojas planas de contrachapado y luego las cortó con un patrón adaptativo que permitía doblarlas mientras se formaba un enrejado poroso. En sitio, el proceso combinó ensamblaje manual y revestimiento biocompuesto. El resultado es una estructura que integra precisión computacional con flexibilidad artesanal.

Para las constructoras en Latinoamérica, esto significa que pueden mantener un control de calidad enfocado en reducir desperdicios de material, fabricar solo lo necesario y adaptar el diseño rápidamente cuando las condiciones del sitio lo requieran. El BIM, integrado con estos procesos, genera mayor certidumbre financiera y operativa.

Casos en México y Latinoamérica: escalando soluciones sostenibles

El desafío no es únicamente tecnológico; en Latinoamérica aún no existe una cadena de suministro establecida para estos materiales; sin embargo, ya hay movimiento. En México, universidades como la UNAM y el Tecnológico de Monterrey están experimentando con biomateriales locales; algunos arquitectos y estudios colaborativos también están documentando cómo adaptar metodologías de Henning Larsen o Yong Ju Lee al contexto mexicano, utilizando sustratos y recursos disponibles en la región.

Una constructora en Guadalajara, Monterrey o la CDMX que quiera integrar micelio cultivado localmente en un proyecto necesita un proveedor fiable del material, especificaciones técnicas claras, un seguro de responsabilidad que cubra materiales biobasados y contratistas capacitados. Eso todavía no existe plenamente en el mercado, pero está naciendo.

Proyectos piloto con gobiernos locales, desarrolladores inmobiliarios conscientes y consultorías de diseño pioneras están validando la viabilidad de estas soluciones. El retorno puede traducirse en una construcción más rápida, al permitir el cultivo simultáneo mientras otros sistemas avanzan; menor costo, gracias al uso de residuos de cadenas agrícolas regionales; diferenciación de marketing, mediante proyectos sustentables certificados; e impacto ambiental medible, como toneladas de COâ‚‚ evitadas y residuos redireccionados.

Desafíos y oportunidades: de la experimentación a la viabilidad comercial

Seamos honestos: existen frenos reales; puesto que los biomateriales aún no tienen la estabilidad a más de 50 años que ofrece el hormigón. El micelio requiere ambientes controlados. Los biocompuestos pueden presentar variabilidad entre lotes; además, las regulaciones de construcción en Latinoamérica todavía no contemplan estos materiales dentro de los códigos de edificación.

Pero esto es normal para un material emergente. Hace 30 años, el acero reciclado enfrentaba problemas similares. La oportunidad está en quienes lideren la adopción.

Para los directores de proyecto, el reto es identificar dónde pueden incorporarse biomateriales sin comprometer la estructura principal. La respuesta actual está en revestimientos, divisiones interiores y elementos no estructurales. Las estructuras primarias de micelio o biocompuestos aún requieren entre 5 y 10 años más de investigación y regulación.

Para las constructoras, existe una oportunidad de diferenciación temprana. Ser “la constructora que domina los biomateriales” en una región puede convertirse en una ventaja competitiva frente a desarrolladores conscientes y gobiernos con metas de reducción de carbono.

Referencias: 

 

  • Chorafa, P. (2024, 9 octubre). AirBubble restorative space | by ecoLogicStudio - Archisearch. Archisearch. https://www.archisearch.gr/landscape/airbubble-restorative-space-by-ecologicstudio/ 
  • Negoro, M. (2026, 8 abril). Diseñando con materia viva: 5 instalaciones que utilizan materiales de base biológica y fabricación digital. ArchDaily México. https://www.archdaily.mx/mx/1039987/disenando-con-materia-viva-5-instalaciones-que-utilizan-materiales-de-base-biologica-y-fabricacion-digital 
  • Negoro, M. (2025b, noviembre 5). Mycelial Hut / Yong Ju Lee Architecture. ArchDaily. https://www.archdaily.com/1035602/mycelial-hut-yong-ju-lee-architecture

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