La tecnología redibuja el negocio de la construcción

09 Septiembre 2026

La construcción está en plena revolución tecnológica y la digitalización se ha convertido en el motor de ese cambio. Desde la robótica hasta la inteligencia artificial, cada herramienta redefine la forma de construir, y el efecto se siente en todos los frentes: la seguridad de quienes trabajan en obra, la eficiencia de los recursos y el desempeño energético de lo que se edifica.

Es un sector que no deja de innovar, que apuesta por la investigación y el desarrollo y que recurre cada vez más a las soluciones tecnológicas más punteras. También es un sector que exige, en consecuencia, una cualificación y una adaptación constantes de quienes lo integran.

Que la digitalización se abre paso en la construcción es un hecho constatado. El informe El sector de la construcción y las TIC 2023, publicado por el Observatorio Industrial de la Construcción de la Fundación Laboral de la Construcción, pone en valor el avance de las empresas en esta materia.

Los indicadores lo confirman: un 68% de las firmas cuenta ya con herramienta web. Los especialistas en tecnologías de la información y la comunicación dentro del sector aumentaron 1,7 puntos entre 2022 y 2023. Y en el apartado de analítica de datos aparece el dato más revelador: la construcción sobresale en el análisis relacionado con la ubicación a partir del uso de dispositivos portátiles o vehículos, con un 36,3%, frente al 26% que registran los demás sectores.

Los robots, aliados de la construcción

La robótica en la construcción es una de las tecnologías emergentes más demandadas en la actualidad y constituye una de las líneas prioritarias del programa marco europeo de investigación y desarrollo Horizon Europe. Tanto la Federación Internacional de Robótica como la Asociación Internacional de Robótica y Automatización en la Construcción destacan el creciente interés de las empresas por estas soluciones.

El abanico es amplio y va mucho más allá de lo que sugiere la palabra «robot». Abarca desde las aplicaciones de manipuladores hasta los sistemas móviles, pasando por robots terrestres, submarinos autónomos y drones inteligentes destinados a tareas de prefabricación, ensamblado y acabado en obra. La lista continúa con la demolición, el guiado automático de maquinaria, la inspección y el mantenimiento de obra civil, la limpieza de grandes superficies y el trabajo subterráneo.

Los robots móviles de captura de datos ya se emplean, por ejemplo, para documentar el progreso y el estado de una obra, una tarea que, hasta hace poco, dependía por completo del recorrido y el criterio de una persona.

Inteligencia artificial para una obra más segura

La inteligencia artificial está transformando con rapidez la actividad del sector y su aplicación más inmediata tiene que ver con la seguridad de quienes trabajan en obra.

En materia de riesgos laborales, las herramientas basadas en esta tecnología permiten supervisar los frentes de trabajo en busca de peligros potenciales, como caídas, riesgos eléctricos y colisiones. Se trata de una revolución en marcha que apunta a un resultado concreto: reducir el número de accidentes.

Eficiencia: saber qué se necesita y cuándo

En la construcción se sabe desde hace tiempo que los sistemas de programación y los drones conectados a inteligencia artificial ayudan a optimizar la asignación de recursos, es decir, a saber qué se necesita en todo momento y a evitar malgastar esfuerzos.

El alcance del cambio es considerable, porque afecta a la mano de obra, a los materiales, a la inspección de las obras en busca de defectos y a la localización precisa de aquellos desperfectos que deben repararse en función de su prioridad. Son ideas que, no hace tanto tiempo, resultaban impensables y que hoy ya son posibles.

De la mano de la inteligencia artificial es posible diseñar edificios más eficientes desde el punto de vista del ahorro energético, con una tecnología que permite elegir los materiales más sostenibles y menos contaminantes. Una vez en operación, esa misma tecnología optimiza el funcionamiento del edificio al controlar de manera automática la iluminación y los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado.

La lógica se extiende también a los procesos constructivos: la selección de materiales y métodos respetuosos con el medio ambiente reduce al mínimo el uso de insumos contaminantes, y el enfoque se aplica igualmente al consumo de energía y agua, desde el gasto de la maquinaria hasta el riego de las plantas, además de la clasificación de residuos para reciclarlos o reutilizarlos.

En tiempos de cambios bruscos en el clima y temperaturas extremas, las herramientas tecnológicas se plantean como una vía para encarar esos efectos mediante soluciones constructivas que generan bienestar para la ciudadanía.

La conversación se vuelve más concreta cuando las soluciones dejan de ser categorías generales y pasan a tener nombre, función y aplicación específica:

  • Blueprint: analiza datos relacionados con competencias, empleo y disponibilidad de mano de obra.
  • VRoad: contribuye a mejorar la prevención de riesgos laborales mediante soluciones tecnológicas aplicadas a la seguridad.
  • EPIU: identifica hogares en riesgo de vulnerabilidad energética para facilitar una intervención más precisa.
  • Icons y tecnología BIM: fortalecen la capacidad de interpretar, comprender y utilizar la información técnica vinculada a los proyectos y a la obra.
  • Bionic: evalúa los riesgos laborales en tiempo real para apoyar la toma de decisiones y reforzar la seguridad en los entornos de trabajo.

Son apenas algunos ejemplos de un conjunto más amplio de soluciones que ya están presentes en compañías líderes de la construcción.

El reto de llevarlo a las empresas pequeñas

Queda un asunto pendiente, y no es menor: más del 95 % de las compañías del sector son pequeñas y medianas empresas o autónomos, un perfil que difícilmente puede acceder por cuenta propia a los programas de transformación tecnológica. De ahí la importancia de impulsar una inversión público-privada ambiciosa que facilite esa transformación, especialmente entre las empresas de menor tamaño, así como de contar con figuras de acompañamiento que acerquen la información y las ayudas disponibles a quienes no disponen de la estructura necesaria para buscarlas y gestionarlas.

El objetivo es claro: que la digitalización no se detenga en las grandes constructoras.

La revolución tecnológica de la construcción no está por venir: ya está ocurriendo. Se refleja en la seguridad en obra, la asignación de recursos, el desempeño energético de los edificios y la manera de documentar lo que sucede cada día en el frente de trabajo. El reto ahora es lograr que ese avance alcance a toda la industria y no solamente a quienes cuentan con el tamaño y los recursos suficientes para financiarlo.

Referencia: 

  1. De la Confederación Nacional de la Construcción y de la Plataforma Tecnológica Española de Construcción, P. F. P., & De la Confederación Nacional de la Construcción y de la Plataforma Tecnológica Española de Construcción, P. F. P. (2024, 28 abril). Las nuevas tecnologías de la construcción. Revista CIC | Construcción y Arquitectura. https://www.cicconstruccion.com/texto-diario/mostrar/4815146/nuevas-tecnologias-construccion

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