Smart Cities: a la cabeza Singapur como ciudad futurista

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01 Febrero 2023 Alina Velázquez/Conexiones365
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Para vislumbrar cómo serán las ciudades del futuro, basta con voltear a ver a Singapur, ejemplo de la evolución urbana.

La demanda por habitar en las ciudades ha crecido por la oferta de servicios, accesibilidad y espacios sociales, y tal parece que esta tendencia será constante.

La Organización de las Naciones Unidas estima que, para 2030, 60% de la población mundial habitará en ciudades. Esto puede desembocar en problemas como desigualdad, sobrepoblación o falta de recursos si no se logra la armonía entre el espacio, ambiente y los habitantes. 

Para dar solución a problemas de este tipo, algunas ciudades del mundo han comenzado a utilizar la tecnología para crear ciudades inteligentes o Smart Cities.

Una Smart City es un centro urbano que se apoya de la tecnología para innovar en servicios básicos como movilidad y vivienda; crear una mejor interconectividad e implementar la sustentabilidad para aprovechar los recursos naturales que además aminoren el daño al ambiente.

En pocas palabras, su objetivo es aumentar los beneficios para los habitantes y reducir el impacto negativo de la urbanización.

La interconectividad en este tipo de ciudades se refiere a una conexión 24/7 mediante dispositivos electrónicos en tiempo real para detectar problemas en el entorno, ya sea en la infraestructura o con los habitantes. Esto, ayudándose de herramientas como el Big Data, tecnologías de la información y la comunicación (TIC), sensores o reconocimiento facial.

Este tipo de ciudad también tiene el objetivo de mejorar el transporte público con el fin de que las personas dejen de lado el automóvil, cuyas emisiones son de los principales causantes del efecto invernadero. Aunque también se alienta a utilizar autos eléctricos o bicicletas.

Las Smart Cities tienen un gran compromiso con el medio ambiente, haciendo de la sustentabilidad una de sus características más destacables.

Algunos ejemplos de tecnologías sustentables que se implementan son semáforos con paneles fotovoltaicos, sensores que miden la calidad de aire, monitoreo digital de contenedores de residuos o contadores inteligentes de agua y luz.

Ciudades alrededor del mundo van implementando poco a poco algunas de estas características, encaminándose a volverse una ciudad inteligente en el futuro. Tal es el caso de Londres, Nueva York o Chicago.

Sin embargo, el caso más destacable es Singapur, nombrada como la primera Smart City y la más inteligente a nivel mundial durante la entrega de los premios del “Smart City Expo World Congress” en 2018.

Gracias al programa “Smart Nation”, cuyos objetivos principales son crear un estilo de vida sustentable para los habitantes, mejorar la salud, educación, movilidad, seguridad y fortalecer espacios públicos, el país ha se ha ganado el título por tres años consecutivos.

En esta nación se ha aplicado la telemedicina para pacientes de movilidad limitada, enfermedades crónicas y de la tercera edad, dándoles la oportunidad de atenderse desde casa y al mismo tiempo evita la congestión en servicios de urgencias, mejorando el sistema de salud y la calidad de vida de los pacientes. 

La cuidad también cuenta con transporte inteligente con autobuses de los cuales se puede conocer la ubicación en tiempo real, número de pasajeros en vehículos y estaciones, control de tráfico e incuso taxis con GPS, lo cual no solo hace al transporte más eficiente, sino más seguro.

Otro punto destacable es la mejora en seguridad, ya que gracias a la inteligencia artificial y reconocimiento facial en cámaras de vigilancia y sensores, las cifras delictivas en los principales puntos han disminuido considerablemente.   

Tal vez lo más importante para que una Smart City pueda funcionar son dos puntos. El primero es que sea un proyecto a largo plazo para el país, es decir, que independientemente del cambio de gobierno e ideología política, se siga el proyecto con el transcurso de los años, tal como se ha hecho en Singapur.

El segundo lugar es contar con grandes capacidades de conectividad, salidas de alto flujo a canales internacionales de internet y diversos proveedores locales que doten de internet fijo y móvil a la ciudad.

Sin duda, implementar un proyecto de Smart City no es sencillo, pero se vislumbra como una necesidad para el futuro.

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